Como pasé de diseñadora pringui a cobradora del frac

Cuando una empieza en esto del mundo freelance, como autónoma, a pesar de que tiene experiencia en el sector, no la tiene como administrativa, como comercial, o como negociadora.
Y es que, cuando te ven la cara ilusionada por un proyecto, creo que también te ven la misma cara de pringui desde lejos.

Ésto me pasó hace algunos años; Me inscribí como maquetadora freelance en un conocido portal de empleo. Realicé mi candidatura, y no contentos con ver el portfolio de una servidora con un montón de ejemplos de maquetación de revistas, pedían realizar una prueba en un tiempo récord.

Envié la propuesta, y al día siguiente una chica muy simpática me citó en las oficinas para una entrevista.

Llegué puntual y toda ilusa motivada; allí me atendió la chica del teléfono, monísima ella, y con melenaza de anuncio. Nos sentamos y empezó a marcarse un monólogo sobre la revista: que si era para gente millonaria, con productos de lujo, mansiones, coches y joyas exclusivas, blablablabla… No paró de rajar la tía, bueno, no paró ni para preguntarme algo, no sé, disponibilidad, experiencia, condiciones…


cobrador del frac


Después me presentó al gran jefe, mi propuesta le había gustado mucho, así que ya me estaban enviando más material (así, dando todo por hecho…) Y al poco rato se levantó de la silla, en plan, “ésto ya se ha acabado”, así que yo, que estaba con una cara tonta que no podía más, le dije que no habíamos hablado de las condiciones, él me contestó con una frase super reconfortante: Sí, bueno… tú trabajas, y yo te pago… Y sin más me despidió. Así que si tenía cara de lela, con cara lela al cuadrado que me fui pa’ casa.

Fue al día siguiente cuando envié un mail explicando que había recibido todo el material, pero que no me iba a poner con ello hasta que no cerráramos las condiciones. Me dieron un precio por cada doble página, y me puse a trabajar.

Pero en cada propuesta enviada había más peros, más cambios, vamos, el señor jefe era un tiquismiquis de cuidado, o mejor dicho, un cliente tóxico.

Después de muchas horas de trabajo, les dije que finalizaba lo recibido y hasta ahí llegaba mi trabajo, porque no podía estar metiendo horas en balde de esa manera por meros caprichos.

A partir de ese momento comenzó un seguimiento, casi con un mail al día, reclamando mis míseros honorarios, y lo mejor es que él no me contestaba, ¿quién si no? ¡exacto, la chica mona! Realmente me había convertido en la cobradora del frac.


cobrador del frac


Te puedo asegurar que en todo momento fui cordial en mis mails, aunque mientras tecleaba salían sapos y culebras de mi boca, y diera un respiro a mis dedos para dedicarle una o varias “peinetas” al susodicho (eso siempre reconforta…)

Al final, después de casi 3 meses, muchos mails, mucho tiempo y energía perdida, y mucha mala leche fluída, me pagaron. De verdad, que fue agotador.

Así que bueno, ésto lo escribo aquí, como confesionario de una freelance pringui y para que quede escrito, y sirva como un ¡zas, en toda la boca! para mi yo freelance del futuro, para que espabile, ¡leches!.

¿Tú también has tenido que convertirte en cobradora del frac, tras el moroso que no te pagaba?

4 comentarios en “Como pasé de diseñadora pringui a cobradora del frac

  1. Madre mía como está la cosa…
    Yo no me he visto nunca en esa situación, siempre he trabajado por cuenta ajena. Pero vamos, no me podía yo creer que haya gente así.
    Como siempre intento sacarle el lado positivo a todo, yo me quedaría con que al final cobraste tu trabajo, y la experiencia, que dicen que es un grado.
    Ánimo y seguro que al próximo tóxico lo ves venir de lejos 😉
    Un besazo!!!

    1. ¡Olga! Sí, hay gente muy tóxica o con mucha jeta por la vida. Eso pasa por no pedir parte por adelantado, pero lo dicho, de la experiencia y las meteduras de pata se aprende.
      ¡Tú con esos postres que te marcas de tóxica no tienes nada, un abrazo!

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